miércoles, 21 de mayo de 2014

Limitación de mandatos, también en Europa

La limitación de mandatos a dos legislaturas por nivel institucional constituye uno de los principios fundamentales de Ciudadanos Libres Unidos (Cilus). Otros partidos no defienden este principio, entre otras porque los más conocidos suelen estar liderados por políticos mediáticos o porque no quieren perder los escaños logrados una vez bien asentados en un parlamento, para lo cual no dudan en modificar sus estatutos para evitar la necesaria rotación de los cargos electos. En cierto modo se puede entender, cuando un partido vive de su líder y éste no está muy por la labor de permitir la articulación de un digno sucesor.

En Cilus pensamos que la limitación de mandatos a dos legislaturas o, lo que es lo mismo, a los ocho o diez años de mandato (por ejemplo cuando la rotación en un parlamento o ayuntamiento se produce a mitad de legislatura) es cuando algunos políticos pueden haber creado redes de contacto suficientemente sólidas para que puedan sucumbir ante la tentación de dejarse corromper o de corromper a otros. 

Pero no es sólo el riesgo de corrupción lo que nos preocupa. El hecho de que muchos diputados lleven 30 años en el Congreso o en otros parlamentos hace que se vuelvan inmovilistas, carentes de ideas y ganas, se alejen de la realidad de los ciudadanos de a pie y vivan en un mundo paralelo, incapaces de defender los intereses de aquellos que con sus votos les han permitido estar donde están.

La limitación de mandatos también debe aplicarse a las empresas públicas y otros cargos nombrados a dedo por los gobiernos y ayuntamientos, y en el caso que nos ocupa en este momento, a todos los cargos nombrados en la Unión Europea para ejercer como comisarios, secretarios y delegados. Porque es evidente y notorio que algunos comisarios europeos lo parecen ser de por vida, aunque cambien de cartera, y este hecho es perjudicial para la salud democrática, la transparencia y el realismo de los titulares de estos cargos para los que ningún ciudadano les ha votado, simplemente porque son cargos nombrados a dedo.

En nuestro partido, Ciudadanos Libres Unidos, la limitación de mandatos está fuertemente anclada, de modo que ni siquiera cuando se diere el caso de diputados o concejales elegidos durante dos legislaturas seguidas, éstos podrían modificar fácilmente el principio, ya que necesitaría obtener 4/5 partes de los votos de la asamblea general para eliminar dicha limitación.

También podemos comprobar en la vida real que los políticos que ocupan más de ocho años un puesto en el gobierno empiezan a cansar mucho, y su acción política va en declive cuando siguen con un tercero o cuarto mandato.

Mientras que en España todos los mandatos son de cuatro años, en el Parlamento Europeo son de cinco. También son muchos años que causan sopor, porque no parece posible un cambio palpable en la política europea. Los cinco años se justifican con los costes y el cansancio de los ciudadanos, pero creemos que es una simple excusa para que los políticos acostumbrados a las prebendas logren eternizarse en sus escaños. Cilus apoyaría, por ello, cualquier iniciativa para reducir las legislaturas europeas a cuatro años.

Si al lector le parece una buena propuesta y compara con otros partidos, seguramente se pueda convencer que votar a Cilus es una opción acertada. Al igual que el no a las subvenciones a partidos, sindicatos y patronales, la limitación de mandatos es una de las banderas de nuestro partido. 




Europa ante una encrucijada decisiva

El próximo domingo se elige el nuevo Parlamento Europeo, marcado por un ambiente de desinterés por parte de la mayoría de los ciudadanos, que podrían optar más que nunca por la abstención, y una situación de crisis múltiples que podrían erosionar a medio plazo a la Unión Europea.

Sobre todo los grandes partidos no parecen haberse dado cuenta -a pesar de contar con más de 40 eurodiputados- que lo que se decide en estas elecciones no son cuestión es nacionales, sino europeas, y que esgrimir problemáticas nacionales no sirve para nada, ya que éstas se resuelven en el Congreso, no en el Parlamento Europeo. Precisamente ellos deberían tener claro cuáles son las competencias de la UE y cuáles las de cada estado miembro.

Por lo que se puede leer en general, pocos partidos tienen un enfoque europeo, que casi todos mezclan con temas nacionales que no vienen a cuento, pero que parecen vender mejor que los asuntos comunitarios. Sólo uno se dedica en pleno y exclusivamente a la Unión Europea: Ciudadanos Libres Unidos (Cilus). Ojalá tuviera más repercusión mediática, pero los medios de comunicación relevantes tienen sus amos y no informan más allá de las directrices recibidas.

La crisis de Ucrania, muy dejada de lado en los debates en España, tiene efectos devastadores, porque ahora se puede ver a qué juegan realmente muchos países de la UE, siendo la desunión entre ellos una característica preocupante. Por otra parte, Ucrania no es un problema real de la UE, porque el país nunca ha estado en la órbita de Bruselas, es muy grande en extensión y plantea muchos problemas: crimen organizado, delincuencia transfronteriza vía Polonia, una industria venida a menos y problemas internos con la población rusa. La UE no gana nada con una implicación a fondo, sobre todo teniendo en cuenta que Bulgaria, por ejemplo, tienen tratos preocupantes con Rusia, y que la OTAN no puede proteger por igual a todos los estados de la Unión, como ya dejó entrever ante los temores de las repúblicas bálticas ante un hipotético intento de Rusia de recuperar el control sobre dicho territorio.

Por otra parte, la UE necesita una reforma urgente e importante de sus instituciones. El Consejo Europeo y la Comisión Europea no pueden seguir funcionando de una forma opaca y sin legitimación democrática auténtica, sino debe ser el Parlamento Europeo que ejerce como único poder legislativo comunitario y que elige y controla a los presidentes de los otros dos órganos. Por ahora, en cierto modo se autonombran, nombran a dedo multitud de comisarios que no parecen estar sometidos a una rotación ni proceden de elecciones democráticas, y no dudan en condecorarse recíprocamente con medallas inventadas por ellos.

La última novedad son los delegados de la Comisión Europea en cada capital de los estados miembros, revestidos de poder para intervenir en decisiones de los gobiernos nacionales, y dichos delegados no han sido elegidos democráticamente, sino nombrados por la Comisión. ¿Lo sabían?

De todos estos problemas, más la desunión en materia de política exterior y macroeconómica, no hablan los grandes partidos. Ciudadanos Libres Unidos (Cilus), en cambio, intenta dar respuestas y hacer propuestas sensatas para convertir a la Unión Europea en un estado federal, porque sólo como estado federal la UE podrá avanzar y consolidarse. Si se continúa como hasta ahora, seguirá el estancamiento y el distanciamiento entre estados, incluso dentro de éstos con movimientos separatistas. El mejor ejemplo es la eventual salida del Reino Unido de la UE, que podría iniciar un desmembramiento 

Por todo ello es importante votar a partidos con vocación europea si queremos avanzar hacia una Europa unida. Vayamos por el buen camino. Votar a Ciudadanos Libres Unidos (Cilus) puede ser la mejor opción.





martes, 20 de mayo de 2014

Por una Unión Europea de los Ciudadanos


Uno de los lemas electorales de Ciudadanos Libres Unidos (Cilus), "Por una Europa de los Ciudadanos", puede parecer superfluo, pero en realidad es todo un programa.

En la actualidad, la Unión Europea ha sido todo menos una verdadera unión de estados para los ciudadanos, y mucho menos de los ciudadanos, que no han tenido oportunidad alguna de decidir sobre cuestiones fundamentales como la moneda única, la adhesión de nuevos estados o decisiones que limitan la libertad económica. ¿Qué papel juegan los ciudadanos en la UE aparte de ser los que financian todo el aparato burocrático y político?

Tanto las organizaciones originales de la UE, la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero), como la posterior Comunidad Económica Europea, se crearon por intereses puramente económicos y de control político de la actividad económica, aunque la idea que inspiró a sus máximos impulsores, Konrad Adenauer y Charles de Gaulle, fue la de evitar para siempre nuevos enfrentamientos bélicos entre estados europeos y llegar a crear una unión de estados europeos en la que los ciudadanos vivieran en paz y prosperidad.

Sin embargo, la orientación principalmente económica de toda política europea de convergencia siempre dejaba a los ciudadanos al margen del juego político. Ni siquiera se planteaban la necesidad de permitir que los ciudadanos de cada país decidieran cuestiones importantes mediante referéndum.

Que hoy exista la libre circulación de trabajadores, servicios y mercancías es, sin duda, una gran ventaja - para el intercambio comercial y la búsqueda de empleo. Pero tal vez sea esta la única ventaja palpable que beneficia a los ciudadanos, pues poder trabajar en cualquier país de la UE abre muchas más oportunidades a la hora de tener que buscar trabajo, especialmente durante las crisis económicas en unos y otros estados miembros. Pero hay muchos aspectos de la vida cotidiana en los que la UE no ha hecho progreso alguno.

Pensemos sólo en la libre circulación de las personas. Se confunde fácilmente con la libertad de establecer la residencia en cualquier país de la UE, pero la realidad es que este derecho sólo existe si uno tiene trabajo o ingresos suficientes y paga las cotizaciones a la seguridad social. En caso contrario, el ciudadano puede ser expulsado y tiene que volver a su país de origen. Si un ciudadano no cumple estos requisitos, posiblemente no le pase nada, pero no podrá inscribirse en los registros policiales de extranjeros y vivirá en una situación alegal.

Estrechamente relacionado con esto está el hecho de que los ciudadanos de la UE no deberían tener consideración de extranjeros, pero en realidad no ha cambiado nada respecto a su tratamiento como tales, aunque se les añada el calificativo de "comunitarios". ¿Cómo se entiende que hoy en día no exista un tratamiento diferenciado para los ciudadanos comunitarios, que tienen que acudir a las mismas oficinas de extranjería que los extranjeros procedentes de terceros países?

¿Cómo se podría impulsar una Unión Europea de los ciudadanos?

> Por una ciudadanía europea real y efectiva

Para avanzar en la idea de que la Unión Europea es una verdadera unión de estados, la creación de los Estados Unidos de Europa permitiría establecer que todos los ciudadanos europeos tuvieran automáticamente una doble nacionalidad: la nacionalidad de su país de origen y la ciudadanía europea en el sentido de nacionalidad europea (evidentemente, considerar a los EUE una nación es bastante difícil, porque por razones históricas y culturales nunca dejará de ser una pluralidad de naciones).

La ventaja sería que ningún ciudadano de cualquier estado miembro podría ser considerado extranjero y disfrutaría automáticamente de todos los derechos civiles. Este estado federal implicaría la creación de un Documento de Identidad Europeo que sólo se diferenciaría por el estado emisor y la indicación de la nacionalidad de origen.  

La ciudadanía europea automáticamente unida a las nacionalidades de origen significaría un ejercicio pleno de los derechos civiles y políticos, con un derecho de sufragio activo y pasivo en todos los comicios electorales que correspondan al lugar de residencia permanente. No existiría discriminación alguna de los ciudadanos comunitarios en todo el ámbito de la Unión Europea o los estados Unidos de Europa.

Otros asuntos que afectan por igual a todos los ciudadanos europeos y cuya regulación unificada es de suma importancia, son una Seguridad Social Europea, un régimen tributario europeo y un régimen social europeo.

> Por una Seguridad Social Europea y una Asistencia Sanitaria Europea

La seguridad social debe analizarse por sus componentes, ya que no es lo mismo hablar de sistema de pensiones que de sistema de seguros médicos. La parte de los seguros médicos o de la asistencia sanitaria es, quizás, la que tiene más fácil solución, ya que las prestaciones son similares en toda la Unión, aunque no su calidad ni su coste. Pero estos dos aspectos podrían solucionarse en un plazo razonable.

> Por un sistema europeo de pensiones

Más compleja se presenta la unificación del sistema de pensiones, que no sólo difiere mucho entre países, tanto por la cuantía de las cotizaciones y prestaciones como por su financiación, sino que precisa de una reordenación completa para que en un futuro el sistema pueda adaptarse a los cambios demográficos sin suponer una merma de las pensiones, para lo que proponemos un sistema de capitalización combinado con garantías del estado para abandonar el surrealista funcionamiento actual por el que las pensiones actuales se financian con las cotizaciones actuales de los trabajadores en activo, con regímenes privilegiados para funcionarios públicos y otros grupos que no tienen que cotizar. Pero con una mayor movilidad dentro de la Unión será imprescindible buscar un sistema flexible y unificado que funcione en toda la UE.

> Por un régimen fiscal unificado

Del mismo modo es necesario que la UE cuente con un régimen tributario unificado, con la misma tributación en toda la Unión. Hoy por hoy, las diferencias de renta entre los países europeos no facilitan establecer una fiscalidad unificada, pero ésta debe ser el objetivo a medio o largo plazo.

> Por un sistema de prestaciones sociales unificado

Finalmente, las prestaciones sociales y educativas deben ser de ámbito europeo y se deben establecer siguiendo los mismos criterios. No parece lógico que los ciudadanos de un estado miembro puedan tener acceso a determinadas prestaciones  en otro estado miembro, cuando dichas prestaciones no existen en su país de origen. Análogamente, no resulta lógico que quienes acceden a la UE de forma ilegal o irregular puedan beneficiarse de las mismas o más prestaciones que los mismos ciudadanos comunitarios. Por ello es imprescindible que la Unión Europea aplique los mismos criterios en toda la Unión y que todos los estados miembros sigan los mismos criterios en materia de política social, de educación y de inmigración. de esta forma también se evitarían abusos de cualquier tipo.

En Cilus - Ciudadanos Libres Unidos no decimos que todo lo propuesto sea fácil y que se pueda afrontar a corto plazo, pero se deben dar los primeros pasos para conseguirlo. El camino se hace al andar, y si hay voluntad, se conseguirá.

Pedro Schwenzer
Candidato Nº2 de Ciudadanos Libres Unidos al Parlamento Europeo





sábado, 17 de mayo de 2014

Los complementos salariales del Presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz

Martin Schulz no predica con el ejemplo 
Recientemente informamos sobre las dietas de sesiones que cobra Martin Schulz, presidente saliente del Parlamento Europeo, los 365 días del año. Pero hay mucho más.

Según una información publicada hoy por el semanario alemán FOCUS en su versión online, Martin Schulz es un verdadero campeón en actos contrarios a la justicia fiscal.

A parte de los 304 EUR diarios de dietas de sesiones, que cobraba incluso cuando no asistía al Parlamento Europeo, y que suman unos 9.000 EUR mensuales, recibe un complemento residencial de 3.663 EUR mensuales, más un complemento de representación de 1.418 EUR mensuales.

Los cuatro complementos que recibe suman un total de unos 18.000 EUR libres de impuestos y que Martin Schulz, el gran crítico y supuesto reformador futuro de la UE, recibe junto a su salario como presidente del Parlamento Europeo. Y no sólo eso: Dispone de dos (2) coches oficiales y dos (2) chóferes. 

Según declaró Martin Schulz, parece que renunció a las dietas de sesiones a partir del 18 de abril de 2014, por estar ya en campaña electoral como candidato socialista a presidente de la Comisión Europea (cargo que elige el Consejo Europeo, no el Parlamento Europeo, con lo que las candidaturas oficiales son más bien una farsa y un engaño). Pero sigue cobrando todas las demás retribuciones.

Fuente: Focus

  

La Fuerza [centrífuga] de la [Des]Unión


Desde que empezara la crisis de Ucrania, pero especialmente desde que Rusia recuperara la soberanía sobre Crimea tras un juego bastante sucio para forzar la autodeterminación, con milicias prorrusas de por medio, la Unión Europea ha demostrado ser todo menos una unión y que tiene todo menos fuerza.

Curiosamente, en la campaña electoral europea en España el tema de Ucrania y el forcejeo entre UE, Rusia y EE.UU. ha quedado en el olvido, cuando la situación creada en el este a partir de las protestas en la plaza del Maidán de Kiev ha dejado a descubierto que la UE no es más que un club de parlanchines, de tertulianos, de tigres de papel y de burócratas ajenos a la realidad.

Es un triste espectáculo que 28 países europeos no tengan ni voz ni voluntad de consensuar una política exterior sólida que convierta a la Unión en una potencia mundial tomada en serio. Ni siquiera internamente la UE tiene autoridad suficiente para poner a los 28 en línea.

Los problemas de disciplina comunitaria ya son antiguos. Probablemente se trate de una enfermedad crónica de esta Unión Europea, porque sus objetivos prioritarios son de carácter económico, centrados en intereses económicos de los lobbies de los grandes grupos empresariales, mientras que los intereses ciudadanos quedan relegados a un lugar subordinado, cuando éstos serían de mucho más fácil solución que los primeros.

Firma del contrato con Gazprom
El último ejemplo de desunión es la política actual de Bulgaria. este país balcánico gobernado actualmente por una coalición entre socialistas y la minoría turca, no sólo adolece de un alto grado de corrupción, sino además por practicar una política prorrusa hasta un punto que casi se podría hablar de alta traición.

Resulta que de acuerdo con información facilitada por el servicio secreto alemán BND, Moscú está trabajando a marchas forzadas para convertir a Bulgaria en su cabeza de puente en la UE, lo que podría llevar a una división interna en la Unión.

El presidente ruso Putín lleva tiempo intentando parar los pies a Occidente ante los intentos de ampliar la esfera de influencia estadounidense (OTAN, UE) hacia países como Ucrania y Georgia. Y para ello cuenta con el servilismo de los antiguos comunistas, ahora llamados socialistas, donde aún tienen el mando los antiguos cuadros de funcionarios del PC búlgaro, antiguos miembros de los servicios de inteligencia y de los oligarcas búlgaros extremadamente ricos que hacen sus negocios con los oligarcas rusos. Y no olvidemos que Bulgaria es un estado miembro de la UE.

El magnate más influyente de la economía búlgara es el banquero Svetan Vassilev, quien canaliza a través de su banco KTB la mayor parte del dinero procedente de Rusia destinado a aquella parte de la industria búlgara que está bajo control estatal, especialmente el sector energético.

Las relaciones entre el gobierno búlgaro y Rusia son tan estrechas que Moscú incluso ejerce influencia a la hora de promulgarse nuevas leyes. Hace dos semanas aparecieron informes sobre cartas confidenciales del consorcio energético ruso Gazprom, dirigidas al Ministerio de Economía en Sofia. Según dichos informes, el consorcio ruso hizo llegar así a los responsables del ministerio redacciones concretas para leyes a promulgar. Especialmente afectan al gasoducto South Stream, que sirve para transportar el gas ruso a través de Bulgaria hasta Austria. Gazprom lleva el control del proyecto de varios miles de millones de euros, lo que disgusta bastante a la Comisión Europea.

El proyecto de ley prevé que en su tramo búlgaro el gasoducto sea considerado tramo de interconexión para sustraerlo a las normativas comunitarias. Según el Comisario de Energía, Oettinger, la UE tomará medidas legales para que Bulgaria cumpla las disposiciones comunitarias.

Pero los socialistas búlgaros se escudan en sus compañeros europeos, especialmente el presidente saliente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, quien no dudó en apoyar la campaña electoral de los socialistas búlgaros. El presidente de los socialistas búlgaros quiere convertirse en comisario europeo.

El presidente de la república búlgara, Rossen Plevnelyev, que no pertenece a ningún partido, lucha abiertamente contra su gobierno, porque quiere mantener la orientación occidental de Bulgaria y reducir el poder de influencia de los oligarcas en su país. "Se trata de defender los valores europeos, la libertad y la paz en nuestro continente", dijo en su reciente visita a Alemania. Y mientras tanto, el ex canciller alemán Gerhard Schröder, íntimo amigo de Putin y que trabaja para una compañía de Gazprom desde que dejó ser el jefe del ejecutivo alemán, prepara su intervención en la campaña electoral búlgara para apoyar a sus compañeros prorrusos.

Todo esto demuestra que ni siquiera los políticos socialistas occidentales actúan con lealtad a la Unión Europea. Por ello hace falta un cambio significativo en la política europea, porque si la UE no es capaz de alcanzar un  mayor grado de unión y de consenso en materias fundamentales como la política exterior, la política macroeconómica y la política fiscal, las fuerzas centrífugas van a ir a más.

Para conseguir una unión fuerte hacen falta unos Estados Unidos de Europa, con claras competencias centrales en materias esenciales. No puede ser que muchos países sigan una política exterior como hace décadas sin velar por los intereses comunes europeos.

Ciudadanos Libres Unidos aboga por esta Europa federal que esté gobernada por órganos elegidos por los ciudadanos, no por órganos autonombrados no sometidos a un control exhaustivo por el Parlamento Europeo como cámara responsable del 100% de la legislación y con capacidad de vetar decisiones de los órganos ejecutivos que no se ajustan a los intereses comunes europeos.

Mientras algunos otros partidos usan sin ton ni son lemas como "La Unión hace la fuerza" y "La Fuerza de la Unión", Cilus sí se ocupa de temas europeos y dice cómo la Unión puede alcanzar realmente la fuerza que necesita tener para tener un futuro como una verdadera unión de estados.

Pedro Schwenzer
Candidato Nº 2 al Parlamento Europeo por Ciudadanos Libres Unidos (Cilus)

Basado en el artículo publicado por el semanario alemán DER SPIEGEL Nº 20/2014, "Im Klammergriff des Kremls"
Enlace a la información de Gazprom sobre el contrato para controlar South Stream Bulgaria




jueves, 15 de mayo de 2014

Enrevista con Félix de la Fuente, Cabeza de lista de Cilus al Parlamento Europeo



Félix de la Fuente Pascual, nacido en Torrescárcela (Valladolid) en 1936  es Licenciado en Derecho y traductor jurado de alemán. Ha sido emigrante y ha trabajado en la labor social con los emigrantes en Alemania durante 10 años. Fue el primer funcionario español por oposición en el Parlamento Europeo. Tiene dos libros sobre la UE y sobre el Derecho de la Unión, uno de ellos está traducido al francés. Fue también el primer funcionario que se atrevió a poner un recurso contra el Parlamento Europeo. Conoce los problemas del campo español por ser hijo de labradores y va a luchar porque no desaparezcan nuestros pueblos.


Usted se presenta como cabeza de lista de CILUS - Ciudadanos Libres Unidos Ustedes son un partido muy pequeño ¿Cómo es que se presentan a estas elecciones? La verdad es que nosotros tampoco estábamos seguros de que lográramos presentarnos, pero se ha demostrado una vez más que tienen más fuerza las ideas que las personas. Mire cómo empezó el auténtico cristianismo o cómo Marx tampoco estaba apoyado por ningún partido político, y mire la influencia que han  tenido  ambos en la evolución de la sociedad. No es que queramos compararnos, pues nuestras ideas no son nuestras. Están ahí, pero los intereses de los partidos tratan de enterrarlas.  Además, CILUS tiene en sus estatutos que debe presentarse a todas las elecciones que pueda, para dar a conocer sus ideas. Y por tanto, mientras no nos pongan unas dificultades insuperables, nos vamos a presentar a todas. Y agradezco públicamente a todos los que nos han apoyado con sus avales, entre ellos dos de Segovia y cinco de Valladolid, uno de Palencia y otro de Salamanca..

Si no tienen ninguna expectativa de conseguir representación, ¿por qué acuden ustedes a estas elecciones? ¿No hubiera sido mejor que se unieran a otro partido?

Si lo que pretendemos es que triunfen las ideas, y no las personas, nosotros vamos a triunfar siempre, porque cada vez que nos presentemos a unas elecciones estaremos desenterrando lo que piensa mucha gente. ¿Colaborar con otro partido en las elecciones europeas? No tendríamos ningún inconveniente, pero no hemos encontrado ningún partido que esté dispuesto a renunciar a las subvenciones públicas. Si usted me indica alguno, mañana mismo nos ponemos en contacto con él. En su día entablamos contacto con Escaños en Blanco, pero prefirieron ir por libre.  La pregunta que podríamos hacernos es ¿Por qué no íbamos a  presentarnos?  ¿Cómo puede cambiar Europa si se presentan siempre y triunfan siempre los mismos partidos y las mismas políticas? ¿Cómo van a cambiar a Europa para mejor unos partidos que llevan gobernando en la Comisión Europea y ocupando los puestos en el Parlamento Europeo  y son los responsables de la degradación en que se encuentra el modelo social europeo y que han llenado a Europa de parados y miseria? ¿Cómo van a cambiar  Europa unos partidos que lo único que pretenden es “Quítate tú para ponerme yo”?

¿Es tan importante para ustedes este punto de las subvenciones?
No sólo es importante. Es vital. ¿Usted no ha visto nunca a nadie metido en un contenedor rebuscando en la basura? ¿Usted no  sabe lo que ocurre en los comedores de Cáritas y de otras organizaciones humanitarias?  ¿Se ha pasado usted por los hospitales públicos?  ¿Cree usted lógico que mientras tanto se suban este año las subvenciones a los partidos políticos en un 28%? Y como si la desafección por Europa entre los españoles no fuera poca, este aumento del 28% se justifica diciendo que es por las elecciones Europeas. ¿Usted cree que los partidos políticos gastarían tanto en las campañas electorales si supieran que después no les iban a llover millones por los votos obtenidos?

Y si a ustedes les correspondieran algunos cientos o miles de euros por los votos obtenidos, ¿no los aceptarían?

Lo tenemos prohibido en nuestros estatutos. Lo donaríamos a la investigación a alguna institución benéfica de prestigio.  Ojalá tengamos muchos votos, pues solucionaríamos más de un problema con esas subvenciones, no las despilfarraríamos. No queremos ser un problema para la sociedad, como son casi todos los partidos políticos, queremos ser una solución.

Usted vive en Cataluña. ¿Son ustedes independentistas? ¿Qué piensa de los problemas de Cataluña?

Sí vivo en Cataluña, y antes en Alemania y  Luxemburgo, pero mi corazón esté en mi pueblo, Torrescárcela. Respecto a CILUS, en realidad se gestó en Barcelona pero no rs más catalán que castellano o andaluz. Vivimos los problemas de Cataluña con la misma o mayor intensidad que los partidos pura o predominantemente catalanes.  Pero nuestra lucha por la unidad de España o contra el independentismo se funda en otras premisas. El independentismo va unido a los problemas de corrupción y de clientelismo de toda España. Nosotros atacamos a los dos problemas al mismo tiempo. ¡Fuera subvenciones improductivas! Habría entonces dineros para investigación y para cubrir otras muchas necesidades urgentes. Las organizaciones independentistas de Cataluña se vendrían abajo en dos días, si se suprimieran todas las subvenciones improductivas. Para esto, los partidos tienen que estar dispuestos a renunciar a sus subvenciones, y mientras los partidos no empiecen dando ejemplo, la lucha contra el independentismo es dar palos al agua. Está claro, por tanto, que estamos por la unidad de España, como estamos por unos Estados Unidos de Europa


Y hablando de otra cosa, ¿cuáles son sus ideas sobre la Unión Europea?

Sé que es enorme el desprestigio que sufre la Unión Europea por culpa de la mala política de nuestros grandes partidos, pero no tengo inconveniente en decir claramente lo que pensamos sobre Europa.  Somos muy críticos con la Unión Europea, pero somos muy europeos y queremos otra Europa, lo mismo que queremos otra democracia y otra España. Somos europeístas por convicción y por necesidad. Queremos unos Estados Unidos de Europa con un presidente elegido democráticamente por todos los ciudadanos, no por los partidos políticos, y, entre otras razones, lo queremos,  para que en España dejen de gobernarnos de una vez políticos corruptos e incompetentes. Queremos una Europa mucho más demócrata y mucho más social, una Europa que no dependa del gas de Rusia ni  de la banca o de las finanzas americanas, una Europa que se enfrente legalmente y con medidas eficaces a la globalización y a la competencia desleal de China y de otros países. Una Europa que cree empleo y de calidad.


¿Cómo va su inglés? Hablar bien el inglés me está costando más de lo que yo esperaba. Lo entiendo y he traducido muchos libros del inglés, pero para un castellano hablar bien el inglés es duro.  Pero le prometo que pronto llegaré a dominar el inglés hablado. Soy también traductor jurado del alemán y mi francés es muy bueno. Mi italiano, mi holandés y mi portugués son sólo regulares


¿Qué cambiaría CILUS si llegara al Parlamento Europeo?



¡Cambiaríamos tantas cosas! La UE ha sido desde el principio una de nuestras principales preocupaciones.  Es curioso que nuestro programa sobra la Unión Europea lleva ya más de un año colgado en nuestra página web.  Allí tenemos muchas propuestas, aunque no todas. Pero si decimos que queremos llegar a unos Estados Unidos de Europa, comprenderá que queremos, ente otras cosas,  unas políticas comunes de la UE en todos los campos, una desaparición de todas las fronteras y trabas físicas, culturales, administrativas y educativas, un idioma común en el que podamos entendernos todos, además de los idiomas propios de cada país y de cada región, un presidente  de toda la Unión elegido directamente por todos los ciudadanos. Quizás esto solamente sea posible entre los países de la Eurozona, pero se debe empezar. Y también pedimos que en las instituciones de la Unión Europea se apliquen las mismas medidas de austeridad que ellas  exigen a los ciudadanos  de los Estados miembros y se supriman organismo inútiles.  Además,  responsabilizamos a la Comisión y al Parlamento Europeo del fracaso de la política agrícola común. CILUS tiene propuestas para Europa, pero las tienen también para España

domingo, 11 de mayo de 2014

La Europa que quiere Ciudadanos Libres Unidos - Cilus



“Nos sentimos muy españoles, pero queremos otra España”. “Nos sentimos muy demócratas, pero queremos otra Democracia”. Lo mismo que decimos de España o de la democracia, podemos afirmar de Europa:  “Nos sentimos muy europeos, pero QUEREMOS OTRA EUROPA”.
Somos europeos por convicción pero también por necesidad. Por convicción, porque la Unión Europea ha logrado acabar con la eterna rivalidad entre Francia y Alemania y porque nos ha hecho ver a nuestros respectivos vecinos, en nuestro caso a los franceses y a los portugueses, como unos ciudadanos más, no como unos enemigos. La Unión Europea ha reforzado nuestra democracia y es una garantía de la misma. Europeos por necesidad, porque los países europeos por separado, no podremos hacer frente a la globalización.
Queremos la Europa de los ciudadanos, y no sólo la Europa de las mercancías y de los políticos.
Una Europa que no permanezca impasible viendo cómo se desmorona nuestro estado del bienestar y cómo aumentan las cifras de paro, sobre todo en algunos países de la Unión.
Una Europa que controle no sólo los atentados contra la libertad de mercado, sino, sobre todo, los atentados contra la democracia, contra los Derechos Humanos, Civiles y Ciudadanos.
Una Europa que participe más activamente en la regulación necesaria frente a los efectos no deseados de la globalización, más independiente frente a los grandes grupos de presión multinacionales y económicos.

QUEREMOS UNOS ESTADOS UNIDOS DE EUROPA

Responsabilizamos a las instituciones de la Unión Europea de que:
  1. Se han preocupado de crear un gran mercado pero no una verdadera Unión Social Política y Económica entre todos los ciudadanos.
  2. No han sabido controlar la deriva económica y financiera hacia la que se estaban dirigiendo algunos países de la Unión.
  3.  No han sido capaces de darse cuenta de que la unión monetaria, sin una unión económica y fiscal, podría originar muchos problemas, como así ha sido.
  4. A pesar de estar en peligro el estado social europeo, no se estén tomando con urgencia las medidas necesarias.
  5. Su política comercial está favoreciendo a las grandes empresas internacionales –muchas de ellas europeas-, mientras está perjudicando a las pequeñas y medianas empresas y a los trabajadores europeos. Se están desmantelando las fábricas de Europa para fabricar a precios abusivos en los países emergentes, practicando la injusticia social y ecológica.
  6. Está exigiendo austeridad a los países miembros cuando la Comisión y el Parlamento Europeo están despilfarrando el dinero de los ciudadanos:
    • ¿Son necesarias realmente las embajadas de la Unión Europea, mientras cada país y a veces cada una sus regiones mantienen las suyas propias?
    • ¿Son necesarios tantos intérpretes y traductores?
    • ¿Para qué sirven las oficinas del Parlamento Europeo y de la Comisión en las grandes ciudades de los países miembros cuando casi todo esto se puede hacer de una manera centralizada para todos ellos?
  1. Haya fronteras para las llamadas de teléfono dentro de la Unión y también para el precio de la prensa.

LA EUROPA QUE PROPONEMOS:
  1. Elección directa del Presidente de la Unión Europea, que deberácelebrarse el mismo día en todos los países de la Unión.
  2. Elección directa de la mitad de los eurodiputados en un solo colegio electoral que abarque toda la Unión Europea, en listas no bloqueadas, correspondiendo la otra mitad al resto de los países miembros.
  3. Creación de una auténtica Unión de Estados Europeos para todos aquellos estados miembros que así lo deseen y busquen una mayor integración. Aquellos estados que deseen seguir con la situación actual, constituirían un segundo grupo, pero ya no podrían frenar ni impedir que otros avanzaran hacia una mayor unión.
  4. Más Europa y menos nacionalismos tanto de los Estados como de sus regiones.
  5. Que las múltiples embajadas de los países miembros de la Unión Europea sean sustituidas por una única representación que sustituya a las mismas, que deberían quedar relegadas a delegaciones comerciales.
  6. Reducción del presupuesto de la UE destinado a traductores e intérpretes. Potenciación del uso de un idioma común en las instituciones comunitarias.
  7. Lucha contra la corrupción en la selección de los funcionarios, sobre todo de los altos cargos dentro de las Instituciones.
  8. Unas políticas comunes de toda la unión Europea para aquellos campos en los que las políticas nacionales de los Estados miembros se hayan mostrado ineficaces o insuficientes.
  9. Cuando sea necesario realizar un referéndum sobre cuestiones europeas, pedimos uno único a nivel de toda la Unión Europea, y no por separado en cada uno de los Estados miembros.
  10. Que la Unión Europea desempeñe un papel más activo y contribuya a una efectiva regulación mundial de la economía y de las finanzas. La falta de esta regulación está dejando a Europa con las manos atadas frente a los grandes poderes financieros multinacionales y los paraísos fiscales.
  11. Supresión de las oficinas del Parlamento Europeo y de la Comisión en los países miembros, centralizando sus servicios.
  12. Elaboración de mecanismos de defensa ante la ciberdelincuencia  y las intrusiones en los ordenadores privados.
  13. Revisión profunda de la política agrícola común y de la política de la pesca.
  14. Una Europa que se preocupe de forma más activa de los grandes problemas que afectan a los ciudadanos europeos, como por ejemplo la creación de empleo y la auténtica libre circulación de personas .
  15. Pedimos una unión no solo monetaria, sino también económica y fiscal.
  16. Legislación unificada en toda la Unión Europea en materia de energía y medio ambiente.
  17. Armonización de las políticas sanitarias y de investigación.


sábado, 10 de mayo de 2014

Celebraciones anacrónicas en una Europa unida


Como todos los años, hoy ha tenido lugar la celebración anual del fin de la Segunda Guerra Mundial con la victoria sobre Alemania, gobernada entonces por un régimen dictatorial de extrema izquierda nacionalista. Y ya van 69 años de celebraciones.

Todas estas celebraciones de guerras y ofensivas bélicas contra países que se suponen amigos y socios de los celebrantes en una Europa cada vez más unida, al menos formalmente, para crear una gran comunidad política y económica con libre movimiento de personas y mercancías entre los veintiocho países miembros, resultan cada vez más anacrónicas. Incluso me atrevería a decir que son una ofensa más que un homenaje a los caídos o la proeza bélica.

No se trata de que se olviden determinados hechos históricos, sino de no reabrir viejas heridas, fomentando el resentimiento y el odio más que cultivar la memoria histórica para evitar que se repitan circunstancias que llevaron a las grandes guerras que no fueron más que destrucción de vidas humanas y patrimonios culturales, mientras que nunca sirvieron realmente para nada si comparamos situaciones anteriores y posteriores al empleo de la violencia bélica.

Especialmente destacan las celebraciones rusas en la Plaza Roja de Moscú, en un momento en el que la Federación Rusa pretende volver al imperialismo y a las malas maneras que ejercía desde 1801 y sobre todo durante los setenta y tres años de la dictadura comunista, con una demostración a la vieja usanza soviética del poder bélico.
Lo que se omite en todas estas celebraciones, a las que en los últimos años asiste siempre el gobierno alemán, para seguir humillándose y ser humillado por algo que hizo un régimen totalitario en tiempos ya remotos, es todo el sufrimiento del pueblo derrotado al tener que soportar los pillajes, los asaltos, las violaciones y crueldades, la tortura y el rapto, la expulsión de su territorio, la destrucción del patrimonio cultural por las tropas soviéticas, al igual que la destrucción masiva de ciudades indefensas por los británicos de gente que nada podía hacer para evitar la guerra y los demanes de sus dirigentes políticos. No son proezas dignas de celebraciones.

Por otra parte, los franceses, que iban de remolque, ya que no pintaron realmente nada al no disponer de ejército propio operativo en aquel momento, son los más interesados en recordar el día en que comenzaron a recuperar su independencia, pero no sin haber colaborado un tiempo y en una parte de Francia con los ocupadores nazis.

Sería mucho más útil celebrar hechos históricos que simbolizan el nexo de unión entre los europeos, su origen común y el carácter positivo de algunos acontecimientos que fueron todo menos el enfrentamiento entre pueblos.

En realidad se trata de un recalentamiento continuo del sentimiento de culpabilidad de unos y de triunfo de otros, de subrayar que unos son perdedores y otros vencedores, de actos de humillación y demostración de supremacía.

Obama ya dejó entrever su actitud cuando en plena campaña electoral estadounidense dio su discurso en Berlín, bajo la Columna de la Victoria. Su semblante sereno, de predicador americano, es engañoso y hace temer lo peor. EE.UU. quiere imponer a Europa cuál ha de ser la política europea y quién manda aquí.

En una Europa unida lo que no procede es celebrar acontecimientos que humillan a otros. En Europa, todos los países han tenido guerras entre sí, incluso estados alemanes se enfrentaron unos con otros por intereses territoriales. Si realmente se quiere llegar a crear unos Estados Unidos de Europa, lo que tiene que prevalecer son los valores comunes, la concordia entre los pueblos y la superación de resentimientos históricos.

Tal vez algunos países aún no han comprendido que ya no son ni deben ser hegemónicos, mientras que otros dejaron de celebrar hace tiempo batallas contra países que hoy son amigos y socios. Un sentimiento europeo tiene que partir de una nueva forma de pensar y de actuar sin quedar anclado en un pasado ya remoto que la mayoría de las nuevas generaciones apenas conocen de los libros y de la televisión ni pueden entender. El mundo nunca cambiará siguiendo viejos esquemas de potencias mundiales o continentales y países subordinados.

Las conmemoraciones casposas de hazañas bélicas como la del 9 de mayo deben cesar. Necesitamos una política nueva, necesitamos políticos nuevos. El mundo ha cambiado, pero los políticos siguen con una mentalidad del siglo XIX, con intereses geopolíticos caducos e inmovilistas. Los actos del 9 de mayo se organizaron -como se pudo ver en la televisión- para un público selecto, decorado con veteranos de guerra luciendo medallas, que en 1945 debían haber sido muy jovencitos. Es el mundo particular en el que viven los gobernantes, lejos de los ciudadanos a los que hacen pagar las facturas. ¿Es esa la Europa que queremos?

Cilus - Ciudadanos Libres Unidos quiere otra Europa.

Pedro Schwenzer
Candidato Nº 2 al Parlamento Europeo


viernes, 2 de mayo de 2014

El Presidente del PE, Martin Schulz, cobró dietas de asistencia a sesiones parlamentarias durante 365 días por año

El Presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, percibió durante 365 días al año dietas de asistencia a sesiones parlamentarias -cerca de 111.000 euros libres de impuestos- incluso durante las campañas electorales.

Según la información facilitada por su portavoz, Martin Schulz ya no percibiría dichas dietas desde el 18 de abril de 2014 por estar en campaña electoral. Pero de la agenda de Martin Schulz se desprende que el candidato a presidente de la Comisión cobraba ya con anterioridad a esta fecha las dietas íntegras a pesar de haber estado en campaña electoral.  

El 22 de abril de 2014, Martin Schulz negó ante "Report Mainz" en el marco de un acto electoral haber percibido dichas dietas durante los 365 días del año. Sólo después de una consulta escrita su portavoz manifestó que percibía dicho dinero desde que accediera a su cargo de presidente del Parlamento en 2012 - hasta el 18 de abril de 2014. Martin Schulz no dispuso el cese del cobro de las dietas hasta su nombramiento como candidato a presidente de la Comisión por los socialistas europeos en marzo de 2012. No obstante, a pesar de que "Report Mainz" soliciara reiteradamente pruebas de ello, Schulz no mostró prueba alguna de ello. Según el jurista Hans Herbert von Arnim, no es suficiente una simple declaración de renuncia. Von Arnim dijo frente a  "Report Mainz" que Schulz tendría que renunciar de forma legalmente vinculante, porque si no el dinero tal vez aún no haya llegado a su cuenta, pudiendo disponer sobre él en un momento posterior. Si no renunció con eficacia legal a los pagos se trataría de una verdadera maniobra de engaño. 

Más detalles se pueden encontrar en www.reportmainz.de. Fuente de las citas: "Report Mainz". 
Consultas sobre el tema se pueden dirigir a "Report Mainz", Tel.:+49(0)6131/929-33351.

jueves, 1 de mayo de 2014

Una Europa federal o el caos

Parece atrevido, osado, afirmar que sólo una Europa federal nos puede salvar del caos. Es uno de los lemas electorales de Ciudadanos Libres Unidos (Cilus) para los comicios del 25 de mayo de 2014.

Por ahora, no parece que ningún otro partido español pide una Europa federal. Pocos partidos se ocupan realmente de temas europeos. En España, el federalismo tiene alguna connotación negativa, porque para España no sería un modelo de estado conveniente por los nacionalismos y la asimetría entre las comunidades autónomas. Pero tratándose de la Unión Europea, la cosa cambia radicalmente.

Una Europa federal -es decir, una Unión Europea organizada como un estado federal- acabaría con el mal funcionamiento del que adolece esta unión de estados europeos, marcada por la desunión en muchísimas cuestiones fundamentales, ya que establecería un funcionamiento diferente.

En la actualidad, la falta de una estructura federal implica que las instituciones gubernamentales europeas no tengan una estructura y legitimación democráticas, sino que funciona de una forma oligárcica y autocrática por medio de la Comisión Europea, formada por los gobernantes nacionales no elegidos para ejercer funcones en dicha comisión, mientras que el parlamento es meramente decorativo, con escasas competencias decisorias relevantes, y ni siquiera tiene el poder de elegir al "gobierno" europeo, que en cierto modo se autonombra, legisla a puerta cerrada y no tiene que responder ni ante el Parlamento Europeo, única institución elegida democráticamente por los ciudadanos europeos.

Si partimos, por ejemplo, del sistema federal alemán, una Unión Europea federal tendría que contar, necesariamente, con dos cámaras parlamentarias: el Parlamento Europeo y el Consejo Federal (para darle un nombre usual), ambas al 100% con competencias decisorias. El Parlamento Europeo sería la cámara que elige al presidente o jefe del gobierno europeo, mientras que el Consejo Federal sería la representación de los estados miembros, con ciertas competencias de veto legislativo. Ambas instituciones decidirían por mayoría, no por unanimidad, como suele ser el funcionamiento actual.

Los estados miembros no perderían su autonomía ni sus jefes de estado ni su identidad nacional. Pero el funcionamiento de la UE sería más transparente y más democrático, y sus máximos responsables tedrían que ocuparse de cuestiones comunes de todos los europeos, como pueden ser la política exterior, la política fiscal, la política social y la política macroeconómica.

Claro está que esa Unión Europea federal no podría ocuparse de los problemas internos y estructurales de cada estado miembro. Pero tendría que marcar unas pautas generales de política europea para evitar en el futuro que se produzcan tantas divergencias cuando se trata de resolver conflictos internacionales. No puede ser que los estados miembros sigan con la misma política de intereses nacionales como hace cien años, algo que se vio muy bien en la guerra en los Balcanes, o que la UE se muestre incapaz de afrontar una crisis como la desatada en Ucrania, quedando a la vista su falta de poder, de autoridad y de capacidad para encontrar una solución y ser un interlocutor válido y potente entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos. Como dijo el insigne periodista alemán Peter Scholl-Latour, la UE cree que es poderosa, pero no pinta nada en la política internacional.

A la vista está que la UE está sumida en cierto caos interno. Es más una tertulia de charlatanes que una unión de estados con una línea común en materia de política exterior, económica, tributaria y social. Sus dirigentes viven alejados de la realidad de los ciudadanos europeos y se ocupan de cuestiones que en lugar de facilitar la vida de todos sólo sirve para reducir cada vez más la libertad individual, sea para producir bombillas, cultivar verduras torcidas o establecerse libremente en cualquier parte de la UE. 

Una UE federal supondría también la creación de DNIs y pasaportes europeos, sistemas de seguridad social y de pensiones convergentes, sistemas y políticas tributarias unificados y un derecho de voto universal con independencia del estado de residencia de cada ciudadano comunitario y del tipo de elecciones (nacionales, autonómicas o regionales y municipales).

Sin duda supondría un paso hacia adelante un poco complejo. Pero si queremos una Unión Europea que funciona, sin tantas desigualdades entre estados, la solución será una Unión Europea con estructura de estado federal. ¿No lo han pensado nunca? Por eso el lema: Una Europa federal o el caos. Todo o nada. Avancemos hacia la Europa federal si queremos una Europea unificada, u optemos por disolverla. La solución intermedia actual lleva al caos.

Pedro Schwenzer
Candidato Nº 2 de Ciudadanos Libres Unidos para el Parlamento Europeo