miércoles, 21 de mayo de 2014

Europa ante una encrucijada decisiva

El próximo domingo se elige el nuevo Parlamento Europeo, marcado por un ambiente de desinterés por parte de la mayoría de los ciudadanos, que podrían optar más que nunca por la abstención, y una situación de crisis múltiples que podrían erosionar a medio plazo a la Unión Europea.

Sobre todo los grandes partidos no parecen haberse dado cuenta -a pesar de contar con más de 40 eurodiputados- que lo que se decide en estas elecciones no son cuestión es nacionales, sino europeas, y que esgrimir problemáticas nacionales no sirve para nada, ya que éstas se resuelven en el Congreso, no en el Parlamento Europeo. Precisamente ellos deberían tener claro cuáles son las competencias de la UE y cuáles las de cada estado miembro.

Por lo que se puede leer en general, pocos partidos tienen un enfoque europeo, que casi todos mezclan con temas nacionales que no vienen a cuento, pero que parecen vender mejor que los asuntos comunitarios. Sólo uno se dedica en pleno y exclusivamente a la Unión Europea: Ciudadanos Libres Unidos (Cilus). Ojalá tuviera más repercusión mediática, pero los medios de comunicación relevantes tienen sus amos y no informan más allá de las directrices recibidas.

La crisis de Ucrania, muy dejada de lado en los debates en España, tiene efectos devastadores, porque ahora se puede ver a qué juegan realmente muchos países de la UE, siendo la desunión entre ellos una característica preocupante. Por otra parte, Ucrania no es un problema real de la UE, porque el país nunca ha estado en la órbita de Bruselas, es muy grande en extensión y plantea muchos problemas: crimen organizado, delincuencia transfronteriza vía Polonia, una industria venida a menos y problemas internos con la población rusa. La UE no gana nada con una implicación a fondo, sobre todo teniendo en cuenta que Bulgaria, por ejemplo, tienen tratos preocupantes con Rusia, y que la OTAN no puede proteger por igual a todos los estados de la Unión, como ya dejó entrever ante los temores de las repúblicas bálticas ante un hipotético intento de Rusia de recuperar el control sobre dicho territorio.

Por otra parte, la UE necesita una reforma urgente e importante de sus instituciones. El Consejo Europeo y la Comisión Europea no pueden seguir funcionando de una forma opaca y sin legitimación democrática auténtica, sino debe ser el Parlamento Europeo que ejerce como único poder legislativo comunitario y que elige y controla a los presidentes de los otros dos órganos. Por ahora, en cierto modo se autonombran, nombran a dedo multitud de comisarios que no parecen estar sometidos a una rotación ni proceden de elecciones democráticas, y no dudan en condecorarse recíprocamente con medallas inventadas por ellos.

La última novedad son los delegados de la Comisión Europea en cada capital de los estados miembros, revestidos de poder para intervenir en decisiones de los gobiernos nacionales, y dichos delegados no han sido elegidos democráticamente, sino nombrados por la Comisión. ¿Lo sabían?

De todos estos problemas, más la desunión en materia de política exterior y macroeconómica, no hablan los grandes partidos. Ciudadanos Libres Unidos (Cilus), en cambio, intenta dar respuestas y hacer propuestas sensatas para convertir a la Unión Europea en un estado federal, porque sólo como estado federal la UE podrá avanzar y consolidarse. Si se continúa como hasta ahora, seguirá el estancamiento y el distanciamiento entre estados, incluso dentro de éstos con movimientos separatistas. El mejor ejemplo es la eventual salida del Reino Unido de la UE, que podría iniciar un desmembramiento 

Por todo ello es importante votar a partidos con vocación europea si queremos avanzar hacia una Europa unida. Vayamos por el buen camino. Votar a Ciudadanos Libres Unidos (Cilus) puede ser la mejor opción.





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